“No sé qué me lleva a hacer foco en las cosas que menos me gustan. Será porque allí hay algo que aprender”

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Patricio Lennard (36), licenciado en Letras y periodista, acaba de lanzar su primer libro. La publicación se titula Su Lucha y es concebida como una novela con claros tintes de investigación que gira entorno a los años de prisión de Hitler. La obra, publicada por el sello Adriana Hidalgo editora, salió a la venta en diciembre de 2015 en nuestro país y luego también en España.
Dentro del bagaje laboral de Patricio, cabe citar que es secretario de redacción de la revista de artes y letras “Otra Parte”, la cual publicó treinta números entre 2003 y 2014. Luego el proyecto mutó en un sitio web llamado Otra Parte Semanal, donde se publican reseñas de arte, literatura, cine y teatro. Allí ocupa el cargo de editor general. Lennard fue también colaborador de los suplementos “Radar” y “Soy” (Página 12), de las revistas “Ñ” y “Para ti”, y de diversas publicaciones de Argentina y España.
En la primera entrevista que concede a un medio local luego de editada la novela, Patricio revela detalles de su experiencia como escritor y de los desafíos que implicó su obra.

Si bien la novela Su Lucha es una obra de ficción, no deja de recrear, en cierto sentido, un hecho histórico. En este camino de ardua investigación previa que emprendiste, ¿qué datos llamaron más tu atención entorno a la figura de Hitler y al período en cuestión?
La novela transcurre en 1924, seis años después de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, y algunos meses después de que los nazis, por entonces una agrupación en ascenso que ya contaba con un brazo armado, dieran un fallido golpe de Estado en Múnich, tras lo cual Hitler y un grupo de seguidores terminaron en la cárcel. La derrota en la Primera Guerra produjo una crisis brutal en Alemania, sobre todo económica, en parte por las altísimas indemnizaciones que le impusieron los países vencedores. Esto derivó en un proceso hiperinflacionario único en la historia, en el que un dólar llegó a valer, a fines de 1923, 130 millones de marcos. Los detalles de cómo los alemanes vivieron esa situación límite fue una de las cosas que más me asombró mientras investigaba. Cómo la gente iba con carretillas para poder llevarse el salario del mes por la enorme cantidad de billetes (se llegaron a imprimir billetes de 1 billón de marcos), la forma en que aumentaban los precios cada hora, el esfuerzo que suponía contar en billones… En ese contexto los nazis buscaron hacerse del poder en la región que los vio surgir, pero Hitler terminó en prisión y allí se propuso escribir un libro. De lo que cuenta de su vida en Mi lucha, lo que más me sorprendió es cómo, luego de ser rechazado dos veces en la Academia de Artes de Viena, el joven Hitler ve malogrado su sueño de ser artista y se hunde en una espiral que lo lleva a vivir como un indigente, llegando a dormir en el banco de un parque. Aunque lo más sorprendente, sin duda, es cómo un tipo que escribió y proclamó a los cuatro vientos todas esas barbaridades finalmente lograra acceder al poder por la voluntad de las urnas.

Si tuvieras que destacar las ideas centrales que se abordan en Mi lucha y en el diario ficticio de Rudolf Hess, y que constituyen los principios ideológicos del nazismo, ¿cuáles señalarías?
Hess ayuda a Hitler a escribir su libro, mecanografiando lo que éste le dicta, y en sus ratos libres anota en su diario cómo era la cotidianidad con su líder, lo que conversaban, las noticias que llamaban su atención en los periódicos, las visitas que recibían. Pero como Mi lucha es, además de un panfleto político, un libro autobiográfico, el lector de la novela se entera de las cosas que Hitler cuenta allí de su vida y de las que prefiere callar, como las golpizas que le daban en su casa cuando era chico o la afición de su padre por la bebida. Por lo demás, Su lucha pone de manifiesto cómo Hitler ya tenía en mente, diez años antes de llegar al poder, una guerra con fines imperialistas y un programa de segregación de los judíos, entre otras atrocidades.

¿Cuáles fueron los mayores desafíos que sorteaste al momento de llevar adelante la publicación de tu primera novela?
El principal desafío no fue tanto publicarla sino escribirla. Escribir como si yo fuera otro, es decir, ubicarme en la lógica de pensamiento de un nazi. En parte por eso decidí inventarme un seudónimo, que no obstante me permite seguir siendo “yo” porque la diferencia es mínima: al sacarle una letra a mi apellido, Lennard, armé lo que a mí me gusta llamar un “seudónimo transparente”. Más allá de esto, “convivir” con personajes como Hitler y Hess, “masticarlos”, por decirlo así, no fue fácil. Por supuesto que lo mío es un trabajo artístico, intelectual, pero la escritura de la novela, por su tema, me obligó a leer y a ver documentales, a enfrentarme con datos e imágenes durísimas. Me acuerdo de mi abuela, diciéndome: “Patricio, ¿por qué nunca escribís sobre el amor, sobre cosas lindas?” No sé…, la verdad no sé qué me lleva a hacer foco en las cosas que menos me gustan. Será porque creo que allí hay algo que aprender, algo que nos puede enseñar a ser mejores personas.

Este año los derechos de autor de Mi lucha pasaron a dominio público. Como es de esperar, esto repercute en un creciente interés por re-publicar la obra. ¿Creés que este hecho puede impactar de forma negativa si se consideran las situaciones de violencia e intolerancia que se viven en el contexto mundial actual?
Desde el fin de la Segunda Guerra, el libro de Hitler estuvo prohibido en Alemania y en otros países. Se podía comprar o tener ediciones antiguas, pero no reimprimirlo. Por regla general, cuando se cumplen setenta años de la muerte de un autor, los derechos se liberan y cualquier editorial puede publicar sus textos. En el caso de Hitler, la reimpresión de Mi lucha se dio luego de un largo debate en Alemania, y lo que se publicó ahora es una edición crítica hecha por historiadores, con numerosas notas que contextualizan, cuestionan y desmienten lo que Hitler dice en sus páginas. Y está bien que así sea. En Internet, e incluso en Argentina y en formato impreso, circulan ediciones de Mi lucha a cargo de simpatizantes de las ideas nazis. Esta reedición de Mi lucha, que por ahora sólo se traducirá al inglés, viene a romper con esa existencia “clandestina” que no hizo más que alimentar el mito, la leyenda negra, el tabú que existe alrededor de la obra. Hoy Mi lucha debe verse como un documento histórico. No va a haber más neonazis en Alemania porque lo reediten. Los alemanes no van a querer invadir Polonia. No se va a expulsar a más refugiados de Europa. Si todo esto ocurre es porque el fascismo ha seguido existiendo, aún después de que Hitler se pegara un tiro en el búnker, envenenando lo que hoy entendemos por “democracia”.

“Por qué nunca escribís sobre cosas lindas…” Quizás la pregunta de la abuela escondía el quid de la cuestión que nos revela Patricio de esta compleja trama del pasado. Cepillar la historia a contrapelo implica leer lo que no se leyó antes, escuchar las voces de los no oídos y comprender a los vencidos… Aprender con el objetivo de evolucionar.

 

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