No quiero tu piropo, quiero tu respeto

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Por Sofía Stupiello- No hace falta vivir en las grandes ciudades para escuchar testimonios sobre acoso callejero. Lo único que hace falta es reunir a varias mujeres en un mismo lugar y preguntarles a cerca de cuántas veces les gritaron groserías en la calle, o fueron seguidas por hombres, a pie o en autos, cuando caminaban tranquilas.

Lo preocupante es que siguen existiendo posiciones encontradas frente a este tema, justificando que “a todas las mujeres les gustan los piropos aunque les digan qué lindo culo tenés” (célebre frase del ahora presidente electo). Pareciera que les cuesta entender que el “piropo subido de tono” no es inofensivo, sino que representa la primera forma de violencia de género a las que están expuestas las mujeres.

Las víctimas son casi siempre adolescentes y jóvenes entre 15 y 30 años, pero el hostigamiento en la vía pública  puede sucederle hasta a niñas. Tampoco discrimina a homosexuales o trans, que frecuentemente soportan agresiones  verbales a diario.

Acción Respeto, colectivo organizado en contra del acoso, promovió actividades durante la Semana Internacional contra el Acoso Callejero (del 10 a 16 de abril). Uno de los afiches difundidos explica: “En un país donde hay siete femicidios diarios, el acoso callejero no es un chiste ”. Paula Cazon, coordinadora de esta organización,  afirmó en una entrevista a Cosecha Roja que “el acoso no es solo una frase, es un contexto enorme de violencia machista que lo transforma en una amenaza”.

Asimismo, el movimiento Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLa) presentó un informe sobre el acoso callejero en la Ciudad de Buenos Aires. Los resultados arrojaron que el cien por ciento de las 206 mujeres consultadas sufrió algún tipo de hostigamiento en la vía pública.  También reveló que el 47 por ciento de las mujeres fueron perseguidas y que el 37 por ciento soportó que un hombre se desnudara y le mostrara su miembro.

Ambos movimientos exigen medidas para hacer de la ciudad un lugar seguro .Explican que “el espacio público es hostil hacia las mujeres y eso restringe nuestro derecho básico a estar en el espacio público”. Afirmaron que  aún faltan políticas que visibilicen este tipo de violencia callejera, ya que es un problema que está arraigado en la cultura y que la sociedad lo ve como si no tuviera importancia.

Esta semana MuMaLa, realizará una colecta de firmas para que la ley que pena el hostigamiento hacia las mujeres y el colectivo LGBT en la vía pública sea tratada en el Congreso.

Hablame bien

Por Ailín Lennard- Los estereotipos que conforman modelos socialmente aceptados se volvieron moneda corriente. El acoso callejero es una de las formas más actuales donde se ven claramente representaciones de este tipo que inquietan. Porque a las palabras no se las lleva el viento, cada vez parecen ser más las voces organizadas contra este signo de violencia. En relación a esto, resulta valorable citar el caso de “Hablame bien”. Se trata de un proyecto que surgió en 2015 en Capital Federal. La idea consistió en crear un mapa virtual para denunciar mensajes agresivos recibidos por mujeres en distintos barrios. Esta propuesta contó con una alta repercusión (llegó a recibir más de 150 casos en 6 días). “El año pasado nombraron al proyecto de interés social desde la Legislatura de Buenos Aires”, señala Carolina Vázquez, una de las fundadoras de la iniciativa. Ella agrega que actualmente están repensando la idea, que tuvo sus inicios dentro de un contexto universitario, con el objetivo de que continúe en funcionamiento y para que lo que nos dicen en la calle, ahora no quede en la calle.

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